Clasificación filosófica de la analogía del ser
¿Cómo se dice analogamente "ser" de cosas diversas sin caer en univocidad ni equivocidad? Cayetano (Tomás de Vio, 1469-1534), comentarista de Tomás, sistematizó la doctrina en su tratado De nominum analogia, distinguiendo tres tipos: analogía de desigualdad, de proporcionalidad propia y de atribución. La analogía de atribución se ilustra con el clásico ejemplo del término "sano": se dice del animal (que tiene salud), de la medicina (que la produce) y de la orina (que la indica). Hay un análogo primario (el animal) y analogados secundarios que se ordenan a él.
La analogía de proporcionalidad, en cambio, descansa en una proporción matemática: A es a B como C es a D. El conocimiento de Dios es a Dios lo que el conocimiento humano es al hombre: no idéntico, pero proporcionalmente análogo. Esta distinción, técnica pero decisiva, permite hablar de los atributos divinos sin antropomorfismo y sin agnosticismo radical.
Aristóteles había anticipado la estructura; Tomás la aplicó a la teología; Cayetano la formalizó en la modernidad temprana. Suárez la criticó y propuso variantes. La analogía es la herramienta filosófica para pensar lo que no encaja ni en la identidad ni en la diferencia absoluta. Sin ella, la filosofía de la religión se vuelve imposible: o se reduce Dios a un objeto más, o se lo declara incognoscible.