La cuestión del relativismo
¿Es toda verdad relativa al sujeto que la sostiene, o hay verdades absolutas? Los sofistas del siglo V a.C. —Protágoras a la cabeza— inauguraron el debate con la fórmula "el hombre es la medida de todas las cosas". Platón y Aristóteles respondieron que esa misma tesis se autorrefuta: si toda verdad es relativa, también lo es la afirmación de su relatividad. La crítica clásica al relativismo no ha sido superada en dos milenios y medio.
El siglo XX, sin embargo, refinó el debate. La hipótesis Sapir-Whorf en lingüística, el relativismo cultural en antropología, el cognitivismo en psicología, todos sugieren que las categorías con que percibimos y juzgamos son histórica y culturalmente variables. Bertrand Russell, irónico, observaba: "Cierto tipo de gente que se cree superior suele decir que todo es relativo, lo cual es absurdo, porque si todo es relativo, no habría nada relativo a ese todo".
La teoría de la relatividad de Einstein, paradójicamente, no fundamenta el relativismo social: postula un marco absoluto (la velocidad de la luz) desde el cual todo lo demás se calcula. El relativismo lógico contemporáneo, más complejo, explora una metafísica del estar donde el Ser ya no es estante absoluto. La discusión sigue: relativizar la verdad sin caer en autorrefutación es ejercicio difícil.