Introducción a la ética: experiencia ordinaria y razón práctica
La ética es la disciplina filosófica que emite juicios de valor sobre la acción humana, distinguiendo el bien del mal. Presupone una tesis ontológica fuerte: la libertad de la voluntad. Si las acciones fueran determinadas por mecanismos físicos sin margen de elección, hablar de mérito o demérito sería absurdo. La razón práctica —concepto que va de Aristóteles a Kant— es esa capacidad de deliberar sobre fines y medios en función de un bien que proporciona felicidad.
Aristóteles, en la Ética a Nicómaco, sostiene que las virtudes no son innatas sino fruto del hábito. Quien quiere ser médico adquiere el hábito del estudio disciplinado; quien quiere ser deportista, el de la perseverancia. La virtud está en el término medio relativo a cada circunstancia, no en un absoluto abstracto.
La distinción entre ética y moral, aunque a veces se usen como sinónimos, suele trazarse así: la moral es el conjunto de normas y costumbres efectivamente vigentes en una sociedad; la ética, la reflexión filosófica que las examina, justifica o critica. Las éticas materiales —de Aristóteles a Tomás de Aquino— prescriben contenidos del bien; las éticas formales —kantianas— prescriben solo la forma universalizable de la máxima.