Problemas fundamentales de la metafísica
Aristóteles formula una de las tesis más densas de toda la metafísica: lo que es posterior en cuanto a la generación es anterior en cuanto a la entidad. El ser humano, para conocer, recorre el mundo en sentido inverso al de su origen: parte de los datos sensibles —colores, sabores, sonidos— y asciende hasta las primeras causas. Pero la generación del mundo, según el sistema aristotélico, va del primer motor inmóvil hacia los cuerpos celestes y de ellos hacia los seres sublunares. El orden cognitivo y el orden ontológico se cruzan en sentidos opuestos.
Este cruce define los problemas fundamentales de la disciplina. ¿Qué es una substancia? Descartes la define como lo que es en sí y para sí, sin necesitar otra cosa para existir; criterio que solo Dios cumpliría estrictamente. ¿Qué relación hay entre identidad y accidente? Un ser humano y el número cuatro son ambos entes, pero el ser se dice de ellos de modos diversos. La ontología es esa búsqueda del modo de decir común bajo la pluralidad.
Nietzsche, en cambio, relacionó la metafísica con la actividad artística: el filósofo metafísico crea ficciones útiles, no descubre realidades. Wittgenstein, en el Tractatus y en las Investigaciones, sostuvo que la metafísica se enfrenta a falsos problemas generados por confusiones gramaticales. Resolver estos enredos, no responderlos, sería su única terapia.