Digest Diario · Filosofía

Una Vida Examinada

#008

Fecha de publicación

miércoles, 24 de junio de 2026

Lógica · Parte II

Nota editorial

Pensar es, antes que nada, manejar conceptos. La Edad Media se dividió en torno a un problema que sigue abierto: ¿captan los conceptos esencias reales, como sostenía el realismo escolástico, o son solo etiquetas para individuos, como replicó el nominalismo de Ockham? Aristóteles, en las Categorías, dejó un mapa decisivo de los géneros del ser; Porfirio, en la Isagogé, lo refinó con los cinco predicables y el árbol que aún subyace a la biología sistemática y a la programación orientada a objetos.

Luego vienen los juicios. La teoría correspondentista de la verdad, que viene de Aristóteles y Tomás de Aquino, sostiene que un juicio es verdadero cuando dice de lo que es que es. Sobre esa base, el cuadro de oposición —A, E, I, O— organiza las relaciones entre afirmaciones y permite inferencias inmediatas. La lógica moderna no ha desbordado este edificio: lo ha extendido con lógicas polivalentes, modales y difusas que admiten matices entre el sí y el no.

Y queda la inferencia, el paso entre premisas y conclusión. Charles Peirce añadió a la deducción y la inducción un tercer modo: la abducción, ese salto hipotético que propone la causa probable de un hecho observado. Sin esa lógica, dice, no habría ciencia. ¿Cuántas decisiones cotidianas son, sin que lo sepamos, abducciones disfrazadas?

Lógica y Filosofía del LenguajeLógica

Tratado de la predicabilidad: concepto y término

¿Qué es un concepto, exactamente, y cuál es su relación con las cosas? La pregunta atravesó toda la Edad Media y enfrentó dos posturas radicales. El realismo, atribuido a Platón y profundizado por la escolástica, sostiene que el concepto capta una esencia que existe con independencia del pensamiento: cuando se dice perro, se nombra una naturaleza real. El nominalismo, defendido por Ockham, replica que los universales son solo etiquetas para individuos: hay este perro y aquel otro, no la perreidad.

La disputa no es academicista. Aristóteles, en las Categorías, distinguió diez géneros supremos del ser: la sustancia, lo que existe en sí, y nueve accidentes que dependen de ella —cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, tiempo, lugar, situación, hábito. Porfirio, en la Isagogé, refinó la red conceptual con los cinco predicables —género, especie, diferencia específica, propio, accidente— y dibujó el árbol que organiza jerárquicamente los conceptos según extensión y comprensión.

De aquí surgen las reglas de la buena definición: brevedad, evitar lo vago, no caer en circularidad, no definir por la negativa. Y las cuatro oposiciones: contradictoria, privativa, contraria, relativa. La taxonomía biológica de Linneo y la programación orientada a objetos heredan, sin saberlo, este andamiaje porfiriano. Razonar con rigor sigue siendo, en buena parte, clasificar bien.

realismonominalismocategorías aristotélicasPorfiriopredicables
Lógica y Filosofía del LenguajeLógica

Tratado de la predicación: juicio y proposición

¿Cuándo una afirmación deja de ser opinión y se vuelve un juicio capaz de ser verdadero o falso? El concepto, por sí solo, no afirma ni niega nada; el juicio sí: une un sujeto a un predicado mediante una cópula, y al hacerlo se expone al doble veredicto de verdad y falsedad.

La tradición aristotélico-tomista propone la teoría correspondentista de la verdad: un juicio es verdadero cuando dice de lo que es que es, y de lo que no es que no es. La verdad se mide, pues, contra el mundo, no contra otros juicios. Sobre esta base, la lógica clásica clasifica los juicios en una docena de variantes —cualitativos, cuantitativos, veritativos, analíticos y sintéticos, a priori y a posteriori, simples y complejos, conjuntivos, disyuntivos, condicionales— y sostiene los cuatro principios supremos: identidad, no-contradicción, tercero excluido y razón suficiente, este último añadido por Leibniz.

De estas distinciones nace el cuadro aristotélico de oposición. Cuatro figuras —A, E, I, O, las iniciales de affirmo y nego en latín— se relacionan por contradicción, contrariedad, subcontrariedad y subalternación, generando inferencias inmediatas. Junto a la lógica clásica conviven hoy lógicas polivalentes, modales, relevantes y no clásicas que rechazan algún principio aristotélico. Pero el problema sigue siendo el mismo: ¿qué hace que decir algo sobre el mundo sea decir bien?

juicioverdad como correspondenciacuadro de oposiciónlógica modalAristóteles
Lógica y Filosofía del LenguajeLógica

Tratado de la inferencia

¿Cómo se pasa de unas premisas a una conclusión sin saltar al vacío? La inferencia es el corazón del razonamiento, y su análisis ocupa a la lógica desde sus inicios. Aristóteles, en el Organon, hizo de la deducción el modelo: si las premisas son verdaderas y la forma del silogismo es válida, la conclusión no puede no serlo. Sobre esta base se construye toda su teoría de las inferencias inmediatas, la conversión, la contraposición y la obversión.

Desde el siglo XIX, sin embargo, han surgido otras inferencias. La lógica trivaluada admite un tercer valor además de verdadero y falso; la multivaluada acepta tantos como sean necesarios; la lógica difusa, formalizada por Zadeh, permite afirmaciones de grado; la inferencia probabilística sustituye la certeza por la frecuencia. Cada una de estas extensiones nace de un descontento con el principio del tercero excluido o con la rigidez del valor binario.

La inducción tiene reglas distintas. Premisas verdaderas no garantizan una conclusión verdadera: solo proporcionan fuerza inductiva, mayor cuanto más numerosos y representativos sean los casos. Charles Sanders Peirce añadió un tercer modo, la abducción: el razonamiento que parte de un hecho observado y propone la causa probable que lo explicaría. Es, según él, la lógica que genera las hipótesis científicas, el motor del descubrimiento. Cada cierre lógico abre, paradójicamente, una pregunta nueva.

silogismoinducciónabducciónPeircelógica difusa
¿Te gustó esta edición?

Recíbelas todas, en orden, cada mañana.

Tres ideas conectadas a un módulo del programa. Lunes a viernes, a las 9am. Sin spam.

Sin spam. Cancela cuando quieras.